Crónica de un encuentro en La Casa Taller de Luz

Hemos tenido la alegría de recibir este escrito de una de las participantes y lo queremos compartir con todos vosotros que leeis en este momento este espacio...que lo disfruteis.

Sentí una alegría muy profunda y mis ojos se llenaron de lágrimas. No había duda que una presencia angelical estaba con nostras, 23 mujeres escuchando las maravillosas palabras del Arcángel Miguel; un auténtico regalo divino.

A veces las cosas suceden sin saber porque y de repente, se abre el camino, se hace la luz y todo parece más fácil descubriendo la perfecta armonía del vivir, el fluir de la vida.

Todo empezó con el curso de reiki, una decisión rápida y tomada a última hora para volver a coger las riendas de mi vida, para serenar mi mente y redescubrir el camino que debía tomar, sin perderme en los callejones de la racionalización y de las presiones inconscientes.

El curso me dio más de lo que imaginé. Solté aspectos de mi pasado que provocaban dolor en mí y en otros seres; y me sentí más que nunca arraigada a la Tierra, con ganas de participar de los proyectos humanos. La cotidianidad recobró viveza, color, emoción, brillo

Y fue con este estado de adoración a la vida como asistí al encuentro de Taller de Luz. En medio de un gran terreno repleto de árboles y flores, en una pequeña y acogedora salita de paredes rocosas, nos encontramos 23 mujeres de edades que comprendían de los 23 a los 80 años. Hay algo misterioso y muy grande cuando tantas mujeres se encuentran. La energía que componen es de una calidez excepcional, es un cobijo a la crueldad que a veces presenta nuestro mundo. Parece que cualquier cosa puede surgir de esa re-unión, es como si la fuerza crea-dora, crea-tiva que cada mujer lleva dentro se viese potencia. Desaparece el miedo a ser una misma y aceptar las propias debilidades (que pueden ser fortalezas); para algunas una ocasión para sacarse la máscara o la armadura a la que nos obliga el mundo racionalista y materialista en el que vivimos.

El motivo de nuestro encuentro, desconocido para mi hasta el momento, era la canalización de un mensaje por parte de una de nosotras, Marie. Era la 1ª vez que asistía a una reunión de este tipo, y tenía una mezcla de curiosidad, reticencia y felicidad.

Una vez aposentadas y después del arduo trabajo de encontrar el silencio Trinidad nos contó que íbamos a canalizar un mensaje y que para ello cantaríamos 7 veces Om. La sílaba mágica retumbaba por las paredes y resonaba en mi interior con una vibración muy fuerte. Después del 7º y último Om se hizo el silencio y Marie habló en nombre del Arcángel Miguel, o más bien el Arcángel Miguel habló a través de Marie.

Sentí una tremenda emoción y brotaron lágrimas de mis ojos, no era por las palabras, sino por algo indescriptible que invadió el espacio. Era como si por momentos no existiese nada más. El tiempo se paró y pareció que ascendiéramos a un universo paralelo. No puedo recordar muy bien todo el discurso, pero hay frases que se me han quedado grabadas. Una de ellas es que el miedo crece como una mala hierba en el corazón de las personas. Me planteo cuántas veces al día asoma el miedo a nuestros corazones y ya ni tan siquiera nos damos cuenta, sino que lo aceptamos y lo dejamos crecer, perdiendo creatividad, sintonía con otras personas, perdiendo capacidad de amar y de amarnos, perdiendo libertad, alegría, espontaneidad ¿cuántas veces hemos actuado por miedo, por miedos? miedo a la soledad, miedo al rechazo, miedo al fracaso, miedo a sufrir.

Habló también de la importancia de perdonar, de dar amor incondicional, me pregunto si no es por culpa de los miedos que somos incapaces, muchas veces, de perdonar y de amar incondicionalmente.

Nos contó sobre los niños índigo; niños que han llegado hace poco a la tierra para provocar un cambio de consciencia; debemos tratarlos como Maestros, con mucho respeto y amor.

Y por último pero no carente de importancia habló de las basuras. Estamos ensuciando demasiado nuestro planeta, y Mallorca, debemos cuidarlo más, pues dicen que no es más limpio quien más limpia sino quien menos ensucia.

Nos convocó a ir a la ermita de Belén, pues es un fuerte centro de energía que ahora está bloqueada y debemos ayudar en su desbloqueo. Resolvimos encontrarnos en Belén el día 22 de Abril por la tarde.

Después del mensaje la reunión transcurrió algunas horas y regresé a casa.

Una experiencia así no es nada fácil de digerir y aun menos cuando la intentas comprender des de la razón. Me sentía rara y sabía que algo había ocurrido en mi interior y que volver atrás ya era imposible, algo parecido a cuando pierdes la virginidad.

Para mi fue una experiencia de iniciación y recuerdo a Jean.S, Bolen cuando explica que es un estado de liminalidad: épocas de nuestras vidas en que nos encontramos en una zona intermedia, un estado en que no somos ni quienes éramos ni quienes seremos. Es como permanecer en el umbral de una puerta, o hallarse en un pasaje, o incluso en un largo y oscuro túnel entre dos etapas de nuestras vidas. ( Viaje a Avalon)